En estos tiempos inciertos, lo único que es seguro es que todos deberíamos quedarnos en casa. Así que, ¿por qué hay gente que sigue saliendo de sus casas?.

Egoísta. Tonto. Peligroso. Malvado. Son las palabras que se están usando para describir a la gente que sigue con sus vidas como si nada hubiera cambiado. Pero como discuto a profundidad en mi libro Haciendo el mal: La ciencia detrás del lado oscuro de la humanidad, es importante que observemos la ciencia del mal comportamiento en lugar de sacar conclusiones apresuradas.

Durante estas semanas, hemos visto la cantidad de muertes elevarse, respuestas gubernamentales sin precedentes al COVID-19 y la vida diaria alterarse radicalmente en gran parte del mundo. Muchos de nosotros nos hemos adaptado a una vida de quedarnos en casa. Sin embargo, confusa y alarmantemente, seguimos viendo fotos de calles bulliciosas.

Dado que los noticieros y redes sociales están completamente saturados de noticias sobre el Coronavirus, parece imposible que la gente no sepa que debería quedarse en casa. Entonces, ¿por qué la gente sigue comportándose peligrosamente?.

Actuamos de manera irracional durante una pandemia

No lo entendemos. Los humanos tenemos problemas para comprender problemas grandes y complejos. Se siente como si estuviéramos en una película distópica y no en la vida real. La casi imposibilidad de comprender esta pandemia puede llevarnos a ignorar o negar su escala y la realidad de ella por completo.

No lo creemos. Nuestras redes sociales han estado llenas de historias sensacionalistas por mucho tiempo. Si constantemente se nos dice que nuestro mundo está en crisis, probablemente no tomaremos en serio las noticias que nos intentan convencer de que esta crisis es diferente. Tal vez perdimos la sensibilidad por todas esas noticias, como Pedro y el lobo.

Estamos confundidos. No sabemos lo que deberíamos hacer. Lo que hicimos ayer siguiendo los lineamientos del gobierno podría considerarse hoy como un error. Esto nos lleva a una impotencia aprendida en la que podríamos simplemente dejar de esforzarnos por entender cómo comportarnos correctamente y en su lugar mejor usamos nuestra intuición como guía.

Saber sobre estos sesgos puede ayudarnos a superarlos. La manera más segura de proceder durante la epidemia de COVID-19 es atender las recomendaciones de los expertos gubernamentales de epidemiología. Tienen muchos más conocimientos e información de la que nosotros podríamos obtener intentando encontrar la respuesta apropiada por nuestra cuenta. Puede que no siempre lo hagan bien, pero lo harán mejor que cualquiera de nosotros por nuestra cuenta. Este es el momento de aplastar esas intuiciones que nos dicen que somos más listos que los expertos internacionales. No lo somos.

Hay algo más que tiene un tremendo impacto en nuestra probabilidad de quedarnos en casa: El contagio de comportamiento.

En conclusión: Quedémonos en casa. No permitamos que nuestros cerebros nos engañen asumiendo que la gente que no se está distanciando socialmente son necesariamente egoístas. Y para convencer a otros de quedarse en casa, lo mejor que podemos hacer es… quedarnos en casa.

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