Credencial para votar se moderniza: INE incorpora nuevas medidas de seguridad y accesibilidad
El Instituto Nacional Electoral (INE) inició la emisión de una nueva generación de credenciales para votar que incorpora tecnologías avanzadas de seguridad, herramientas de autenticación documental y elementos de inclusión dirigidos a fortalecer la protección de la identidad de millones de ciudadanos en el país.

Los nuevos modelos, identificados como tipo I y J, comenzaron a distribuirse durante junio de 2026 como parte de una actualización tecnológica impulsada por la autoridad electoral para hacer frente a los retos actuales relacionados con la protección de datos personales y el combate a la falsificación de documentos oficiales.
Entre las principales innovaciones destaca la integración de un nuevo dispositivo óptico de seguridad conocido como DOVID, una tecnología que permite observar cambios visuales, efectos tridimensionales, microtextos y nanotextos difíciles de reproducir mediante técnicas convencionales. Este mecanismo busca reforzar la autenticidad del documento y dificultar cualquier intento de alteración o copia ilegal.
Además, la nueva credencial conserva y perfecciona diversos sistemas de verificación, entre ellos imágenes latentes, fotografías de alta resolución, tintas especiales que reaccionan a la luz ultravioleta y otros elementos diseñados para facilitar la detección de documentos apócrifos.
Como parte de las acciones de inclusión, el INE incorporó una muesca táctil en la esquina superior izquierda de la credencial. Esta característica permitirá que personas con discapacidad visual puedan identificar y orientar el documento de manera más sencilla.
Otro de los cambios relevantes es la actualización de los códigos QR de alta densidad, que fortalecerán los procesos de validación institucional y contribuirán a detectar posibles alteraciones en el documento.
La autoridad electoral explicó que la seguridad de la credencial se basa en múltiples capas de protección física, óptica, digital y criptográfica. Entre ellas se encuentran microtextos personalizados, patrones geométricos especializados, fotografías fantasma, efectos visuales de alta complejidad y tintas que modifican su apariencia bajo determinadas condiciones de temperatura o iluminación.
Desde que la autoridad electoral mexicana asumió la expedición de la credencial para votar en 1992, este documento ha evolucionado constantemente para incorporar nuevas tecnologías de protección. Actualmente, además de ser indispensable para participar en los procesos electorales, constituye la principal identificación oficial utilizada por millones de mexicanos para realizar trámites bancarios, administrativos y comerciales.
