Ramírez Bedolla destaca reducción histórica de homicidios en Michoacán; persisten focos de violencia en varias regiones
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que Michoacán registra actualmente la cifra más baja de homicidios dolosos en los últimos 16 años, al señalar que durante 2026 el promedio diario de este delito se ubicó en 2.2 casos, muy por debajo de los 7.5 asesinatos por día que, según datos oficiales, se contabilizaban en 2021.

Durante una conferencia de prensa, el mandatario estatal sostuvo que la disminución de los homicidios ha sido constante desde 2022, lo que permitió a la entidad abandonar los primeros lugares nacionales en incidencia de este delito. De acuerdo con las cifras presentadas, la reducción alcanza cerca del 75 por ciento en comparación con años anteriores y alrededor del 50 por ciento respecto al periodo comprendido entre 2024 y la actualidad.
Ramírez Bedolla atribuyó estos resultados a la coordinación entre corporaciones estatales y federales, entre ellas la Guardia Civil, la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y las fiscalías estatal y federal, cuyos operativos han buscado contener la actividad de grupos delictivos en distintas regiones de la entidad.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública, José Antonio Cruz Medina, informó que durante los primeros cinco meses del año se registraron 87 homicidios en enero, 59 en febrero, 60 en marzo, 72 en abril y 65 en mayo. Asimismo, destacó que en el último mes fueron detenidas 304 personas por su probable participación en diversos delitos, de las cuales 63 tendrían vínculos con organizaciones criminales.
No obstante, aunque las estadísticas oficiales muestran una tendencia descendente, la percepción ciudadana continúa marcada por hechos violentos que siguen registrándose de manera frecuente en municipios como Morelia, Uruapan, Zamora y Jacona, donde homicidios, ataques armados y enfrentamientos continúan generando preocupación social. Especialistas en seguridad han señalado en distintas ocasiones que las reducciones estadísticas deben analizarse junto con otros indicadores, como desapariciones, extorsiones y la concentración regional de la violencia, para tener una visión más amplia de la situación que enfrenta el estado.
En ese contexto, el reto para las autoridades será que la disminución reportada en los indicadores oficiales se traduzca también en una percepción tangible de seguridad para la población, particularmente en las zonas donde los hechos de alto impacto siguen formando parte de la agenda cotidiana.
