El Jueves Santo marca el inicio del llamado Triduo Pascual dentro de la tradición cristiana, un periodo considerado central en la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Esta fecha, que forma parte de la Semana Santa, tiene un profundo significado litúrgico y simbólico para millones de fieles en el mundo.

De acuerdo con la tradición, el Jueves Santo recuerda la Última Cena de Jesucristo con sus discípulos, episodio en el que instituyó la Eucaristía, uno de los sacramentos más importantes dentro del cristianismo. Durante este acto, también se destaca el gesto del lavatorio de pies, que simboliza la humildad y el servicio hacia los demás.
En las iglesias, esta fecha se conmemora con la celebración de la Misa de la Cena del Señor, donde se recrean estos pasajes bíblicos mediante rituales específicos. En muchos templos, el sacerdote lava los pies a un grupo de fieles, rememorando el acto realizado por Jesús con sus apóstoles.
Además, el Jueves Santo está ligado al momento previo a la detención de Jesucristo, tras su oración en el huerto de Getsemaní y la traición de Judas Iscariote, hechos que forman parte de los relatos evangélicos que anteceden su crucifixión.
En México, esta conmemoración también se vive con expresiones populares y culturales, como la visita a los siete templos, una tradición arraigada en diversas comunidades que simboliza el acompañamiento espiritual a Jesús durante su camino previo a la crucifixión.
El Jueves Santo no solo representa un acto de memoria religiosa, sino también un llamado a la reflexión sobre valores como la solidaridad, el servicio y la fe, elementos que continúan vigentes en la vida de los creyentes.