Torres Piña inicia acercamientos en Morena; el reto será convertir las fotos en acuerdos
Morelia, Mich.- Jueves 17 de septiembre de 2026.- A sólo unos días de quedar al frente de la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Carlos Torres Piña comenzó a buscar acercamientos con quienes hasta hace poco competían por encabezar el proyecto de Morena en Michoacán.

Durante las últimas horas, Torres Piña sostuvo reuniones por separado con Fabiola Alanís Sámano, Gladyz Butanda Macías, la senadora Celeste Ascencio Ortega y Gabriela Molina Aguilar, todas participantes del proceso interno morenista. Las imágenes de esos encuentros comenzaron a circular prácticamente de inmediato después de la definición partidista.
El movimiento puede interpretarse como el arranque de una “operación cicatriz”, aunque las fotografías y los llamados públicos a la unidad están todavía lejos de demostrar que las diferencias generadas durante meses de competencia hayan quedado superadas.
La designación del pasado 14 de septiembre terminó con la disputa formal por la coordinación, pero no necesariamente con los grupos, estructuras territoriales e intereses políticos que se organizaron alrededor de cada uno de los aspirantes. Morena entra así en una etapa distinta: ya no se trata de definir quién encabeza el proyecto, sino de determinar qué espacio tendrán quienes quedaron fuera de la coordinación.
Uno de los primeros respaldos concretos llegó de Gladyz Butanda, quien afirmó que se incorporará a los trabajos encabezados por Torres Piña y que pondrá a disposición la estructura política que construyó durante sus recorridos por Michoacán.
Sin embargo, el desafío para el nuevo coordinador será más amplio que acumular adhesiones públicas. La verdadera prueba estará en conseguir que las distintas expresiones internas participen bajo una misma ruta política sin que los acuerdos se reduzcan al reparto de posiciones o a mensajes de unidad frente a las cámaras.
Torres Piña ya había anunciado que buscaría dialogar con quienes participaron en el proceso interno, por lo que los encuentros de esta semana forman parte de esa estrategia.
La competencia interna terminó en el papel; ahora comienza una negociación política más compleja. Las reuniones muestran que los canales de comunicación están abiertos, pero será el desarrollo de los próximos meses —y la forma en que se integren las estructuras de los antiguos contendientes— lo que permita observar si Morena consiguió cohesionar a sus grupos o únicamente aplazó sus diferencias rumbo a 2027.
