Se acerca la temporada de calor y los incendios forestales aumentan en México y Michoacán; actividad humana y cambio climático agravan el problema

Los incendios forestales en México han registrado un incremento en intensidad, frecuencia y capacidad destructiva durante los últimos años, fenómeno que especialistas atribuyen a factores climáticos y, principalmente, a la intervención humana. La problemática ha impactado de manera particular a Michoacán, una entidad con amplia riqueza forestal que enfrenta recurrentes siniestros en sus zonas boscosas y serranas.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal, cada año se registran miles de incendios en el país, afectando extensas superficies de bosques, selvas y áreas naturales protegidas. En promedio, más del 90 por ciento de estos incendios son provocados por actividades humanas, ya sea por quemas agrícolas mal controladas, fogatas abandonadas, colillas de cigarro, tala clandestina o incendios intencionales relacionados con el cambio de uso de suelo.

Especialistas en manejo ambiental han advertido que el cambio climático ha generado condiciones más propicias para la propagación del fuego. El aumento de temperaturas, la disminución de lluvias y las sequías prolongadas provocan que la vegetación se reseque, convirtiéndose en combustible altamente inflamable. Estas condiciones favorecen la rápida expansión de los incendios y dificultan su control, elevando los riesgos para comunidades cercanas y ecosistemas.

En el caso de Michoacán, autoridades forestales han señalado que las zonas con mayor incidencia de incendios suelen ubicarse en regiones como la Meseta Purépecha, la Sierra-Costa y el oriente del estado, donde confluyen factores como la actividad agrícola, la explotación forestal y el crecimiento urbano. Además, la presencia de plantaciones ilegales o la preparación de terrenos para cultivos incrementa la probabilidad de que se registren siniestros.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha señalado que, si bien existen incendios originados por fenómenos naturales como descargas eléctricas, estos representan un porcentaje menor frente a los provocados por acciones humanas. La dependencia ha advertido que el uso irresponsable del fuego en actividades agropecuarias continúa siendo una de las principales causas de los siniestros forestales en el país.

Además del daño ambiental, los incendios generan afectaciones económicas y sociales. La pérdida de cobertura vegetal impacta la captación de agua, reduce la biodiversidad, deteriora la calidad del aire y afecta directamente a comunidades que dependen de los recursos forestales. En Michoacán, estos siniestros también representan un riesgo para la producción agrícola, el turismo ecológico y la conservación de especies endémicas.

Investigaciones ambientales señalan que los incendios forestales también contribuyen al calentamiento global, ya que liberan grandes cantidades de dióxido de carbono almacenado en árboles y suelos. Este fenómeno crea un círculo vicioso en el que el cambio climático favorece los incendios, y estos, a su vez, aceleran el deterioro ambiental.

El aumento de los incendios forestales en México y Michoacán refleja la necesidad de reforzar políticas ambientales, vigilancia forestal y participación ciudadana para proteger los ecosistemas. La evidencia científica apunta a que, sin acciones preventivas y estrategias de mitigación, estos fenómenos podrían intensificarse en los próximos años, comprometiendo la estabilidad ambiental y el desarrollo sustentable de las regiones forestales del país.

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