Política

Morena busca contener pugnas internas en Michoacán ante la carrera por la gubernatura de 2027

Actualizado: 5 de junio de 2026

La dirigencia nacional de Morena tuvo que intervenir en Michoacán para intentar frenar las crecientes tensiones entre los distintos grupos políticos que disputan el control de la candidatura al Gobierno del Estado en 2027, en medio de señalamientos sobre presuntos intentos de imponer perfiles desde las estructuras de poder.

La reunión se realizó este jueves en Morelia bajo un marcado hermetismo. El acceso a los medios de comunicación fue restringido y, de acuerdo con lo observado en el lugar, a los asistentes también se les solicitó ingresar sin teléfonos celulares. El encuentro fue encabezado por la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes; la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández Mora; y la secretaria general del partido, Carolina Rangel Gracida.

Al encuentro acudió el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, además de integrantes del Comité Ejecutivo Estatal, legisladores federales y locales, presidentes municipales y diversos actores que han sido señalados como posibles aspirantes o figuras con influencia en el proceso interno que definirá la candidatura morenista para la gubernatura.

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Entre los asistentes estuvieron el senador Raúl Morón Orozco, la diputada Fabiola Alanís Sámano, la exsecretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda Macías, el secretario de Gobierno, Raúl Zepeda, la senadora Celeste Ascencio Ortega, el fiscal general Carlos Torres Piña, así como el dirigente estatal de Morena, Jesús Mora González. También participaron alcaldes como José Antonio Ixtláhuac Orihuela, de Zitácuaro, y Julio Arreola Vázquez, de Pátzcuaro.

La necesidad de una reunión de esta naturaleza refleja el nivel de disputa que existe al interior del partido gobernante. Aunque Morena ha buscado mantener un discurso de unidad, desde hace varios meses distintos grupos han intensificado su activismo político con miras a la sucesión estatal, generando fricciones entre liderazgos que buscan posicionarse para la contienda interna.

Uno de los principales puntos de inconformidad entre sectores del morenismo es la percepción de que algunos perfiles cuentan con respaldo desde espacios de gobierno para fortalecer sus aspiraciones, una situación que ha provocado cuestionamientos sobre la equidad del proceso interno y sobre el papel que deben asumir los funcionarios públicos frente a la definición de las futuras candidaturas.

En ese contexto, la dirigencia nacional envió un mensaje directo a los grupos enfrentados. Durante la reunión se estableció un «borrón y cuenta nueva» y se advirtió que quienes incurran en descalificaciones, campañas de confrontación, boicots o violaciones a los estatutos podrían quedar fuera del proceso interno.

Aunque la reunión permitió mostrar una imagen de acercamiento entre liderazgos que en distintos momentos han protagonizado diferencias públicas, el desafío para Morena sigue siendo garantizar condiciones que disipen las acusaciones de favoritismo e imposición. De lo contrario, la contienda interna podría convertirse en uno de los principales focos de conflicto para el partido antes incluso del arranque formal del proceso electoral de 2027.

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