La violencia en Michoacán se mantuvo durante enero con el registro de 109 homicidios dolosos, cifra superior a los 87 casos reportados oficialmente por el gobierno estatal, según un conteo hemerográfico. Los asesinatos se distribuyeron en al menos 28 municipios, destacando Uruapan con 22 casos, Apatzingán con 14, y Morelia y Zamora con nueve cada uno, concentrando en conjunto más del 50 por ciento del total.

Entre los hechos de mayor impacto se encuentra el asesinato de una familia de intérpretes de lengua de señas mexicanas localizada calcinada en Zinapécuaro; la ejecución de policías municipales en Tocumbo, Zamora y Apatzingán; así como múltiples ataques armados, homicidios de mujeres y hallazgos de cuerpos mutilados o desmembrados en distintos puntos del estado.
Además, se documentaron asesinatos múltiples, ataques contra civiles y el uso de explosivos improvisados que dejaron víctimas mortales y policías lesionados, lo que evidencia que la violencia generada por grupos del crimen organizado continúa extendida en diversas regiones del territorio michoacano.
