Sociedad

Ernestina y Oliva Nieto Huerta cumplieron 95 y 91 años, dos hermanas que resguardan la memoria viva de Nocupétaro

Nocupétaro, Mich.- Entre recuerdos de haciendas, cañaverales y canales de riego, Ernestina y Oliva Nieto Huerta celebraron este domingo un año más de vida, convertidas en parte de la memoria histórica de Nocupétaro.

Originarias de la comunidad de Las Pilas, Ernestina cumplió 95 años y Oliva 91. Ellas explican que el nombre de la localidad proviene de las pilas donde antiguamente se curtían pieles para elaborar cueras y otros artículos.

Sus historias reflejan la fortaleza de una generación. Oliva sobrevivió a la poliomielitis cuando era niña, mientras que Ernestina quedó viuda a temprana edad y sacó adelante a sus ocho hijos.

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Las hermanas recuerdan una época en la que las haciendas impulsaban la economía regional. Hablan de los extensos cultivos de caña y ajonjolí, del piloncillo que se elaboraba en la comunidad y del ajonjolí que era trasladado a Huetamo para su comercialización. También evocan la abundancia de agua que corría por los canales de riego y permitía el desarrollo de huertas frutales.

Una fotografía familiar de su infancia, donde aparecen junto a su abuela, su madre y una tía, da testimonio de una vida ligada a la historia de Las Pilas.

Aunque no existe un registro oficial que las ubique entre las personas más longevas del municipio, Ernestina y Oliva representan un valioso legado para Nocupétaro, al conservar vivos los recuerdos de una comunidad que ha cambiado profundamente a lo largo de casi un siglo.

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