Embarazo adolescente mantiene presencia en Michoacán; hay reducción en cifras oficiales

El embarazo en adolescentes continúa representando un reto de salud pública en Michoacán, aunque estadísticas oficiales muestran una tendencia a la baja en los últimos años, principalmente en el grupo de mujeres de entre 15 y 19 años.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2023 se registraron 5 mil 186 nacimientos en el estado de madres de entre 10 y 17 años, lo que representó el 6.68 por ciento del total de nacimientos en la entidad. Del total de casos, 329 correspondieron a niñas de entre 10 y 14 años, mientras que 4 mil 857 fueron de adolescentes de 15 a 17 años.

Datos de la Secretaría de Salud de Michoacán indican que en el primer semestre de 2024 se contabilizaron 11 mil 562 embarazos en adolescentes de entre 10 y 19 años, cifra que reflejó una disminución del 29.5 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2023, cuando se reportaron 16 mil 407 casos.

Por su parte, el Consejo Estatal de Población (Coespo) informó que, con base en estadísticas del INEGI, la entidad ha registrado una reducción del 15.01 por ciento en el embarazo adolescente en años recientes, lo que permitió que Michoacán descendiera posiciones en el contexto nacional en este indicador.

Sin embargo, registros oficiales muestran que el problema persiste. El mismo Coespo documentó que los embarazos en adolescentes pasaron de 11 mil 440 casos en 2021 a 12 mil 579 en 2022, lo que evidencia fluctuaciones en el comportamiento del fenómeno.

Autoridades estatales señalan que el embarazo adolescente está vinculado a factores como la deserción escolar, la falta de acceso a educación sexual integral, condiciones de pobreza, violencia de género y abuso sexual, situaciones que afectan principalmente a sectores vulnerables.

En el estado opera el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), instancia alineada con la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que tiene como metas erradicar los embarazos en niñas de 10 a 14 años y reducir en 50 por ciento los casos en jóvenes de 15 a 19 años.

Entre las acciones implementadas destacan campañas de información, distribución de métodos anticonceptivos, atención médica especializada y programas educativos enfocados en la salud sexual y reproductiva.

Pese a la disminución registrada en los últimos reportes, autoridades de salud han reiterado la necesidad de reforzar las políticas públicas y la participación social para disminuir la incidencia de embarazos a temprana edad, particularmente en regiones con altos niveles de marginación.

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